TDAH y consumo de Cannabis

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La semana pasada aparecieron en la prensa los resultados de un estudio internacional liderado por el Hospital de Vall Hebrón de Barcelona  en el que se constata la correlación genética entre el TDAH y la mayor probabilidad de consumo de cannabis. Es decir, se ha encontrado la prueba de que existe una predisposición genética al consumo de cannabis y/o su abuso entre las personas con TDAH. Estas personas tienen 8 veces más probabilidades de consumir cannabis que el resto de la población.

Era algo que los profesionales del tratamiento de las adicciones veíamos en nuestra práctica diaria y este estudio nos explica el porqué.

Una de las conclusiones que se sacan de estos resultados es que la tarea preventiva es importantísima y ha de plantearse desde una edad más temprana de lo que se está haciendo actualmente. Las personas con TDAH tienen más prevalencia de consumo y empiezan antes, por tanto hay que empezar a plantearse la prevención antes.

 

Si a estos resultados le sumamos el aumento en la aceptación del consumo de cannabis por parte de los adolescentes, como se observa en la última encuesta sobre alcohol y drogas (EDADES) , la creencia de que el consumo de cannabis no es perjudicial, la aprobación de leyes sobre la marihuana medicinal y los cambios en la legislación que legalizan la marihuana en algunos países (Canadá, algunos estados de EEUU), etc… Se nos plantea por delante un gran trabajo y un gran esfuerzo en la tarea de prevenir el consumo de cannabis y evitar el daño que produce en los jóvenes.

Los padres desempeñan un papel importante en esta tarea y ejercen una poderosa influencia en las actitudes y conductas de los hijos. Más allá de la información sobre la sustancia, saber y explicar los peligros que conlleva, es importantísimo que los padres potencien los factores de protección de los hijos teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  • Establecer normas adecuadas pero firmes. A través de ellas los niños aprenderán a saber que sus deseos y conductas tienen límites.
  • Crear un buen clima afectivo en la familia. Un clima negativo es un factor de riesgo.
  • Mejorar la comunicación con los hijos y con otros miembros de la familia. Saber escuchar, saber hacer cumplidos, saber decir no, saber hacer críticas constructivas, saber negociar, etc…
  • Favorecer un uso satisfactorio del tiempo libre, compartir actividades con los hijos, con los amigos, conocer a los amigos de sus hijos, las actividades que hacen, etc…

 

Para saber algo más de cómo ayudar a nuestros hijos si detectamos o sospechamos que pueden estar consumiendo cannabis pueden leer aquí información al respecto.

 

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