Cuando se habla de embarazo y consumo de sustancias, la atención suele centrarse en la madre. Sin embargo, cada vez existe más evidencia de que el consumo de drogas por parte del padre también puede influir en la salud del futuro bebé. Comprender cómo ocurre esto es clave para la prevención y el cuidado antes de la concepción.
¿Qué papel tiene la genética en las adicciones?
Diversos estudios indican que puede existir una predisposición genética a la adicción, especialmente cuando hay antecedentes familiares.
Esto no significa que el bebé desarrollará necesariamente un problema, pero sí que puede haber una mayor vulnerabilidad en los sistemas cerebrales relacionados con el control de impulsos, junto con una respuesta diferente al placer y al estrés, es decir, presentar alteraciones en los sistemas de recompensa y estrés del cerebro, especialmente en la regulación dopaminérgica.
Esto puede traducirse en menor satisfacción con estímulos cotidianos y/o mayor dificultad para manejar el estrés. Como resultado, las sustancias pueden percibirse como una forma rápida de equilibrar el estado emocional.
Es importante entender que estos factores son probabilísticos, no deterministas: el entorno y las experiencias posteriores juegan un papel fundamental.

¿Cómo afecta el consumo de drogas al bebé?
El consumo puede afectar al bebé a través de distintas vías: por un lado, existen efectos directos, especialmente cuando la madre consume durante el embarazo, ya que muchas sustancias atraviesan la placenta y llegan al feto; por otro, hay efectos indirectos, relacionados con el entorno, la salud de los padres y la calidad de los cuidados durante la gestación.
Sumado a esto, influyen factores genéticos y epigenéticos, que pueden aumentar la vulnerabilidad del bebé a desarrollar problemas de salud o, a largo plazo, conductas adictivas. En este sentido, la evidencia indica que la adicción tiene un componente biológico y genético que interactúa con factores psicológicos y sociales, por lo que no existe una causa única, sino una mayor probabilidad de riesgo en determinados contextos.
Respecto al padre, ¿qué ocurre si consume drogas?
La investigación en animales y humanos ha comenzado a mostrar que el consumo de sustancias por parte del padre no solo afecta a la calidad del esperma, sino que también puede influir en el desarrollo neurobiológico y conductual de la descendencia.
En el caso del alcohol, estudios experimentales con animales expuestos al alcohol antes de la concepción, se ha observado que la descendencia masculina presenta cambios significativos en la respuesta al alcohol, incluyendo una mayor sensibilidad a sus efectos ansiolíticos y motores. Estos cambios se acompañan de modificaciones epigenéticas que indican que la exposición paterna puede dejar huellas biológicas en la descendencia a nivel cerebral y genético, con efectos que persisten en el tiempo.
En esta misma línea, se ha mostrado que el consumo paterno de alcohol en el periodo preconcepcional podría estar asociado a bajo peso al nacer, mayor riesgo de malformaciones congénitas, alteraciones del neurodesarrollo y dificultades cognitivas leves, así como a problemas conductuales en la infancia, como hiperactividad y menor tolerancia al estrés.

Sumado a esto, se ha observado que el consumo de alcohol en hombres puede asociarse con alteraciones en parámetros del desarrollo infantil como la estatura, el perímetro craneal y el coeficiente intelectual verbal. Cuando existe consumo en ambos progenitores, los efectos adversos pueden ser más severos.
En el caso del cannabis, estudios en humanos han encontrado una menor concentración de espermatozoides en consumidores, así como alteraciones en genes implicados en el desarrollo temprano. Asimismo, se ha descrito que la abstinencia sostenida de cannabis puede revertir parcialmente estos cambios, reduciendo la presencia de alteraciones asociadas al consumo en el material genético espermático.
En conjunto, estos hallazgos sugieren que el periodo previo a la concepción es una ventana crítica en la que las exposiciones ambientales, incluido el consumo de sustancias, pueden influir en el desarrollo posterior del bebé, aunque la evidencia en humanos aún requiere mayor investigación para comprender completamente sus mecanismos.
¿Qué ocurre si la madre consume drogas?
El consumo de sustancias por parte de la madre puede tener efectos relevantes en distintas etapas: antes, durante y después del embarazo. En el periodo preconcepcional, el consumo de alcohol y otras drogas puede afectar la salud reproductiva, reduciendo la fertilidad y alterando el ciclo menstrual. Además, aumenta el riesgo de exposiciones no planificadas en etapas muy iniciales del embarazo, cuando el sistema nervioso del embrión es especialmente vulnerable.

Durante el embarazo, muchas sustancias atraviesan la placenta y pueden interferir directamente en el desarrollo fetal.
- El alcohol se asocia a alteraciones del neurodesarrollo (Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal), con posibles dificultades cognitivas, atencionales, emocionales y sociales que pueden mantenerse a lo largo del ciclo vital.
- El cannabis se ha relacionado con bajo peso al nacer, parto prematuro y posibles dificultades en atención y desarrollo cognitivo.
- La cocaína puede provocar restricción del crecimiento intrauterino, complicaciones obstétricas y alteraciones neuroconductuales, mientras que los opioides aumentan el riesgo de síndrome de abstinencia neonatal tras el nacimiento.
En el periodo postnatal, la exposición puede continuar a través de la lactancia y del entorno de cuidado. Sustancias como el THC pueden acumularse en la leche materna, implicando exposición continuada del bebé. Además, el consumo activo de drogas en esta etapa se asocia frecuentemente a menor disponibilidad emocional, menor seguimiento pediátrico y condiciones de cuidado más inestables, lo que puede impactar en el desarrollo vincular, emocional y cognitivo del niño.
¿Cómo ayudar a la madre o padre a dejar las drogas?
La adicción implica cambios cerebrales y psicológicos que dificultan el control del consumo, por lo que su suspensión no depende únicamente de la fuerza de voluntad. En la mayoría de los casos, se requiere acompañamiento y apoyo profesional para lograr la abstinencia y sostenerla en el tiempo.
Algunas claves para la intervención incluyen la búsqueda de ayuda profesional especializada y el abordaje integral del consumo en un centro de tratamiento, donde se puedan trabajar tanto los factores asociados a la adicción como sus determinantes psicológicos y relacionales.
Es importante desarrollar habilidades de regulación emocional, fortalecer el entorno familiar y social, e identificar factores de riesgo como la impulsividad, el estrés o la presión social. El tratamiento no se centra únicamente en la abstinencia, sino en comprender y atender las distintas dimensiones que sostienen el consumo.
Prevenir es cuidar
La etapa previa al embarazo es una oportunidad clave para cuidar la salud del futuro bebé. Tanto el padre como la madre tienen un papel importante. Si existe consumo de sustancias, pedir ayuda a tiempo puede marcar una gran diferencia.
En el Centro Bonanova ofrecemos acompañamiento especializado para personas que desean dejar el consumo y trabajar en su bienestar, también en procesos vinculados a la maternidad y paternidad.

