Las personas significativas (como los familiares más cercanos, la pareja o amigos/as íntimos/as) juegan un papel clave en el proceso terapéutico ya que pueden colaborar en los momentos en que el paciente tiene un fuerte deseo por consumir pastillas (craving), siempre y cuando exista una orientación adecuada de las personas significativas no dejando la colaboración al azar de los sentimientos de la persona que desea ayudar.

Para canalizar de manera adecuada las actuaciones de los otros significativos es importante reconocer cuáles son las señales de alarma relacionadas con el consumo de pastillas.

En este texto señalaremos cuáles son estas señales de alarma y posteriormente daremos algunos consejos para ayudar a la persona dependiente.

Señales de Alarma

Los tranquilizantes son las pastillas de las que más se abusa en nuestra sociedad. Para ordenar las señales de alarma podemos distinguir dos aspectos: las creencias y las conductas.

Las señales relacionadas con la conducta son las más fáciles de detectar; a continuación, detallaremos las más frecuentes:

  • Cambios de estado de ánimo:  pasa de estados de adormecimiento extremo cuando ha tomado dosis altas, a la ansiedad más extrema cuando no tiene o no puede tomar sus pastillas.
  • Progresivamente el adicto se convence de que solo puede mantener sus actividades gracias a las pastillas.
  • El adicto experimenta cambios tremendos de humor.
  • Frecuentes los fallos de memoria.
  • Es habitual que estos pacientes tengan pequeños accidentes domésticos, caídas accidentales.

Las señales de alarma relacionadas con las creencias:

  • La persona dependiente cree que no puede vivir sin sus pastillas.
  • La persona se cree incapaz de realizar actividades cotidianas si no las toma.
  • Baja autoestima porque se ve incapaz de estar sereno si no utiliza las pastillas.

Consejos

La adicción a tranquilizantes es difícil de abordar pues el paciente ve el fármaco como una ayuda y no como una droga. Suele ser útil hacerle ver que toma dosis muy superiores a las iniciales, que las toma sin prescripción médica, y que su estado general tiende a empeorar a pesar del tratamiento, lo cual significa que probablemente no es el más indicado.

Nuestra actitud debe ser comprensiva y empática. Si nos dejamos llevar por las emociones y ‘reñimos’ al paciente, quizás nos quedaremos más tranquilos, pero eso sólo servirá para que se cierre más en sí mismo.

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¿Cómo ayudar a un adicto a pastillas?

Es importante para que la ayuda se eficaz saber qué NO hacer:

  • No colocarse en una posición de superioridad, evitar frases como “lo que tienes que hacer es … y así dejaras esas pastillas”.
  • No reforzar su situación de vulnerabilidad, eluda decir frases como “solo tomas pastillas porque no eres fuerte”, etc.
  • No infantilizar al adicto anulándolo  como persona adulta y responsable.
  • No gritar ni discutir.

Cuando la persona ha consumido, lo más aconsejable es recudir los daños, acompañar a la persona para que descanse y al día siguiente intentar ayudar mediante el diálogo.

La ayuda debe ir dirigida a generar en al adicto la idea de que la ayuda de profesionales de la salud mental es fundamental para la solución del problema. Las ordenes y amenazas sólo generan mayor distanciamiento y la percepción de que nadie comprende al adicto y que solo se le juzga.

En el caso de la adicción a las pastilla la situación se complica porque se ve al fármaco como una ayuda y no como una droga. Sin embargo, también es una ventaja ya que se puede insistir en la importancia de visitar a un psiquiatra para verificar que la ingesta de pastillas es la adecuada.

Muchas personas dependientes de las pastillas hace años que no visitan a un psiquiatra, pero continúan con la misma dosis que puede ser alta o han recurrido a subirse por decisión propia la dosis de la medicación. En estos casos es fundamental hacer reflexionar a la persona que la supervisión puede ayudarle a estar mejor, porque la ciencia avanza y puede haber una nueva generación de fármacos más adecuados para su problema.

Proponerle a la persona leer el prospecto del fármaco que consumo para mostrarle que algunos de los síntomas físicos (p.e.: dolencias gástricas, disminución de la libido) pueden deberse a un uso inadecuado del fármaco.

Para poder llevar estas intervenciones a buen puerto, sólo es posible si se abre un espacio de diálogo donde se mantenga un tono tranquilo y sereno. La persona que desee ayudar a una persona dependiente tendrá que tener una escucha activa y una actitud empática para que el dolor y el miedo no sean los escollos donde la buena intención naufrague en la incomprensión.

Una última consideración, no siempre la personas que desean ayudar a un adicto tienen una visión abierta y comprensiva de la enfermedad. Para adquirir este conocimiento y saber-hacer la orientación de un profesional especializado en el tema de las adicciones puede ser de gran ayuda. En el Centro Bonanova ayudamos a canalizar las actuaciones familiares para que sean eficaces.

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