Señales de Alarma
La persona ansiosa tiende a sufrir por todo, y todo lo ve un problema. Cuando hablamos de estados ansiosos, la persona se encuentra casi permanentemente en un estado de alerta, reaccionando exageradamente a cualquier estímulo.
En cambio, las crisis agudas de angustia se caracterizan por la aparición brusca de un gran desasosiego, sudoración, taquicardia y sensación de pérdida de control o de muerte inminente. Cuando se han padecido algunas de estas crisis, la persona tiende a asustarse y a tener conductas evitativas, es decir; a evitar aquellas situaciones o lugares donde la crisis se ha producido.
Consejos
Qué no hacer
Cuando queremos ayudar a una persona ansiosa o estresada, lo primero es no estresarle todavía más.
A continuación, proponemos un listado de cosas que NO se deberían hacer:
- Decirle cómo tiene que gestionarlo con frases muy estrictas, del tipo: “tienes que sentirte de otra manera”, “deberías estar mejor ya”, “estate bien que tenemos una comida y tienes que aparentar normalidad”, entre otras.
- Hacerle ver que su estado ansioso es de personas débiles, con frases del tipo: “tienes que ponerte bien”, “no me gusta esta faceta de ti”, “has de ser fuerte”.
- Exigirle calma con frases del tipo: “cálmate”, “tranquilízate”, “respira y se te pasará”.
En definitiva, todos estos ejemplos coinciden con una baja validación de la realidad emocional en la que se encuentra la persona con ansiedad. A menudo, debido a la propia incomodidad de los cuidadores ante el estado emocional del otro, intentan cambiarlo para sentirse más tranquilos ellos mismos, lo cual es una dinámica contraproducente.
Pedir ayuda
En definitiva, la ansiedad es una señal de nuestro cerebro que nos indica que alguna cosa no está funcionando bien. Es un síntoma que puede hacer sufrir mucho a la persona que la padecen y que suele ir acompañada de mucho temor a “estar siempre así” o no estar ya nunca más bien. Si padeces ansiedad o alguien de tu entorno la padece, recomendamos firmemente pedir ayuda psicológica. La psicoterapia ayuda a conocerse, identificar disparadores y encontrar maneras de lidiar con la ansiedad.
¿Cómo diferenciamos la ansiedad del estrés?
Para poder ayudar a alguien que está pasando por un momento difícil, es primordial entender la diferencia entre los distintos conceptos, para así abordarlo como merece. A continuación, se expone una tabla representativa de las principales diferencias entre ambos conceptos y la estrategia de afrontamiento.
| ANSIEDAD | ESTRÉS | |
| ¿Qué es? | Respuesta fisiológica de alarma que prepara para la lucha/huida. | Diferencia en la valoración entre una demanda externa y la percepción de recursos personales para afrontarla. |
| Causa/origen | Es posible que no tenga un desencadenante identificable. Se asocia a factores internos como pensamientos, emociones y sensaciones. | Respuesta a una amenaza reconocida. Se asocia a factores externos como estudio, trabajo, familia. |
| Duración | Puede aparecer y permanecer en distintos momentos. | Corto plazo. Suele finalizar cuando desaparece el estresor. |
| Manejo | Manejo a través de estrategias de efecto inmediato: parada de pensamiento, relajación muscular, mindfulness, entre otros. | Prevención a través de estrategias de medio/largo plazo: organización del tiempo, priorizar actividades, ajuste expectativas, deporte. |
Ansiedad y estrés no es lo mismo: pero se tiende a confundir.
Estrés es necesario para hacer algo que se sale de lo normal. Cualquier situación que te hace sacar algo de ti que te exige. Esto es fundamental ya que sino tu cerebro se quedaría igual. El estrés nos ocurre siempre que hay un elemento estresor presente.
La ansiedad, en cambio, es un mecanismo cerebral que aparece sin que tenga que haber un elemento estresor. La ansiedad es estrés crónico que se ha alojado en nuestro cerebro y se ha quedado. Es la manera en la que tu cerebro te suelta y te grita: tengo miedo. Imaginémonos que la ansiedad es como un niño pequeño asustado que tiene mucho miedo.
Es por ello que le interesa decirte que te actives cuando estas en calma, como un niño asustado haría, cuando estás en calma y siente que no estas empatizando con lo que le pasa, va a querer hacértelo ver. Va a decir, oye crees que estoy bien, pero en realidad no lo estoy y te demuestra que no estás bien.
Cómo actuar
Cómo ayudar a una persona con ansiedad
Una vez entendido el mecanismo de la ansiedad… ¿Cómo lo hacemos para acompañar de la mejor manera a alguien que la está padeciendo?
- Paso 1) Reconocer su estado emocional. Reconocer que está en un estado de ansiedad (y no de estrés), que su cerebro es un niño asustado. El niño está asustado y manda señales porque quiere que le cuiden.
- Paso 2) Cuidarlo. Lo que le quieres demostrar a este niño/cerebro ansioso es calma (“yo estoy seguro y estoy aquí para ti”). ¿Cómo hacemos esto? A través del lenguaje no verbal hacerle entender que está en un refugio de calma contigo, que estás allí para él. Puede ser desde un abrazo, hasta una caricia, una mirada o sujetarle la mano. A partir de allí, el cerebro empieza a entender que está en un espacio de calma.
- Paso 3) Empatizar. Aceptar que siente miedo, saber que lo está pasando mal. “Entiendo que estas asustado y por eso estas con esos síntomas, pero eso no es real, es un mecanismo del cerebro que intenta protegerte de posibles amenazas”. No vamos a luchar para que te sientas de forma distinta, pero voy a despistarte para que te fijes en otras cosas y no en tus síntomas. Para bajar la ansiedad es muy importante conectar con los sentidos; por eso escuchar música, dar un paseo, puede ayudar mucho a calmar esos síntomas.
La ansiedad es normal que nos ocurra, pero la acrecentamos si nos preocupamos mucho por ella. Si en el fondo estamos muy pendientes de ella le estamos diciendo al niño que tiene razones para estar asustado. El mensaje al niño será: “no tienes razones para estar tan asustado, esto no es un problema de supervivencia”.

