Durante décadas, la investigación y los tratamientos sobre adicciones se diseñaron pensando en un perfil masculino. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que el consumo de sustancias en mujeres tiene patrones, motivaciones y consecuencias diferenciadas que merecen un abordaje propio.

El consumo de alcohol, tabaco o medicamentos afecta a las mujeres de forma distinta, por motivos distintos. Conocer estas diferencias ayuda a detectar antes el problema y a pedir el tipo de ayuda adecuado.

 ¿Existen drogas más adictivas para las mujeres que para los hombres?

No se trata de que una sustancia sea «más adictiva» en términos farmacológicos según el sexo, sino de que factores biológicos, hormonales y sociales hacen que algunas mujeres desarrollen dependencia con mayor rapidez o vulnerabilidad frente a determinadas sustancias. Algunos hallazgos relevantes:

  • Los cambios hormonales (ciclo menstrual, embarazo, menopausia) pueden hacer que el cuerpo pida la sustancia con más intensidad.
  • Muchas mujeres pasan más rápido del primer consumo a la dependencia, aunque suelan empezar más tarde que los hombres. Es lo que los expertos llaman «efecto acelerado».
  • Los calmantes y pastillas para dormir, son claramente los más consumidos por las mujeres, con o sin receta.
  • Drogas como la cocaína o la heroína, en cambio, las siguen consumiendo más los hombres.

En resumen: el mismo consumo puede tener un impacto diferente y avanzar más rápido en el cuerpo de una mujer. Más que «más adictivas», ciertas sustancias afectan de forma diferente al organismo y a la vida de las mujeres, con trayectorias de consumo, complicaciones de salud y barreras de tratamiento distintas.

drogas en mujeres

Principales motivos por los que las mujeres consumen drogas

Las motivaciones que, aunque pueden compartirse con los hombres, aparecen con mayor frecuencia en el discurso de las mujeres consumidoras son:

  1. Automedicación del malestar emocional: ansiedad, insomnio, tristeza o estrés crónico, muchas veces derivado de la sobrecarga de cuidados o de la doble jornada (trabajo remunerado y trabajo doméstico/de cuidados).
  2. Historias de maltrato o violencia de género: el consumo aparece frecuentemente vinculado a experiencias de abuso físico, psicológico o sexual, como forma de afrontar el dolor o la desconexión emocional.
  3. Rupturas de pareja y crisis afectivas: la inestabilidad emocional tras una separación o divorcio se repite como detonante del inicio o la intensificación del consumo.
  4. Influencia de la pareja consumidora: en muchos casos, el consumo se inicia o mantiene por la relación con una pareja que también consume, lo que además dificulta el abandono del hábito.
  5. Estigma social y aislamiento: la mujer consumidora recibe una penalización social mayor que el hombre, lo que genera ocultamiento, soledad y menor apoyo familiar, retroalimentando el problema.
  6. Control de peso o rendimiento: en el caso de estimulantes, algunas mujeres refieren un uso vinculado a la supresión del apetito o a sostener ritmos de exigencia (trabajo, estudios, maternidad).
  7. Baja autoestima y presión de roles de género: la exigencia de cumplir con el ideal de «mujer que lo lleva todo» (cuidadora, trabajadora, pareja) genera un desgaste que en algunos casos se intenta paliar con sustancias.

drogas mas adictivas

Sustancias más consumidas por mujeres

Según los datos disponibles en España (Encuesta EDADES/ESTUDES y perfiles de la red de Atención a las Adicciones), el consumo femenino se concentra principalmente en:

  1. Alcohol: la sustancia más extendida en ambos sexos, pero con patrones de consumo diferentes; aunque en las mujeres jóvenes se está dando un aumento de modelos de consumo más masculinos (como el binge drinking).
  2. Hipnosedantes (ansiolíticos y somníferos): es la única categoría de sustancias donde el consumo femenino supera claramente al masculino, con o sin prescripción médica.
  3. Tabaco: el consumo femenino ha crecido en los últimos años mientras retrocede entre los hombres.
  4. Cannabis: su consumo entre mujeres, especialmente adolescentes, se ha acercado mucho al de los hombres, con diferencias cada vez menores.
  5. Analgésicos opioides y otros fármacos con receta: su uso prolongado más allá de la indicación médica es una vía de entrada frecuente hacia la dependencia en mujeres, muchas veces asociada al tratamiento de dolor crónico.

Cabe señalar que en sustancias como cocaína, heroína o estimulantes de síntesis la prevalencia sigue siendo mayoritariamente masculina, aunque la brecha se está reduciendo en las generaciones más jóvenes.

pastillas adiccion

Tratamientos más eficaces con enfoque de género

Los expertos coinciden en que los programas mixtos «neutros» no siempre responden a las necesidades específicas de las mujeres. Los enfoques que muestran mejores resultados incluyen:

  • Programas específicos para mujeres o con perspectiva de género: espacios donde poder hablar de consumo, relaciones de pareja o sexualidad sin la presencia de hombres, especialmente en las primeras fases del tratamiento, favorecen la apertura y la identificación entre iguales.
  • Abordaje integral del trauma y la violencia de género: dado el alto porcentaje de mujeres con antecedentes de maltrato, la terapia debe trabajar conjuntamente el trauma y la adicción, no de forma aislada.
  • Atención a la salud mental concurrente: cerca de la mitad de las mujeres en tratamiento presenta también un trastorno mental asociado (ansiedad, depresión), por lo que los programas duales (adicción + salud mental) son más eficaces que los que abordan solo el consumo.
  • Recursos que contemplen la maternidad: la presencia de hijos/as es uno de los principales obstáculos para iniciar y mantener un tratamiento; los recursos con servicio de guardería, terapia familiar o programas para embarazadas mejoran la adherencia.
  • Terapia psicológica individual y grupal combinada: la terapia cognitivo-conductual y los grupos de apoyo entre mujeres muestran buenos resultados en la prevención de recaídas.
  • Reducción del estigma y trabajo comunitario: intervenciones que incluyen a la familia y al entorno cercano ayudan a contrarrestar el aislamiento social que suelen sufrir las mujeres consumidoras.

Las mujeres consumen de forma distinta, por motivos distintos y necesitan tratamientos que tengan en cuenta su realidad social, emocional y biológica. Visibilizar estas diferencias es el primer paso para mejorar la prevención y el acceso a una ayuda realmente eficaz.

En Centro Bonanova trabajamos desde un enfoque integral, adaptando el tratamiento a cada persona. Entendemos que detrás de cada adicción hay una historia única y que el consumo suele ser la expresión de un malestar más profundo.

Solicita más información