En los últimos años, el consumo de cannabis se ha incrementado, sobre todo en los más jóvenes, siendo la tercera droga más consumida (tras el alcohol y el tabaco), y la primera de las ilegales.

El ser muy accesible y las falsas creencias sobre sus efectos positivos en la salud, han hecho que se encuentre muy normalizado su uso y que, en ciertos contextos, se perciba como una sustancia de bajo riesgo. No obstante, el consumo de cannabis, al margen de los agradables efectos de sensación de relajación, evasión y euforia tiene otros efectos menos atractivos.

Al final de este artículo tendrás toda la información para responder si existe o no relación entre los «porros» y la agresividad:

Efectos que produce la marihuana

Aunque es cierto que el cannabis puede producir sensación de relajación y euforia, estará más presente al inicio y no en todas las personas. Como en la mayoría de adicciones, a medida que se vaya incrementando el uso y el abuso, los efectos negativos superarán a los positivos.

Particularmente, en el caso del cannabis, los efectos agradables empezarán a coexistir con:

  • Mayor ansiedad
  • Insomnio
  • Alteraciones en el estado de ánimo y la conducta
  • Distorsiones en la percepción de la realidad, paranoia
  • Dificultades en la atención, la memoria y la concentración.

Es por ello que, aunque dependerá de las dosis, la concentración de THC y el tipo de consumo (corto o largo plazo), pueden aparecer y ser relevantes cambios en la personalidad, la motivación y el comportamiento, que pueden ser más evidentes si la persona se percibe más irritable, apática, deprimida y/o agresiva.

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¿Los porros aumentan la agresividad?

Entonces, ¿podríamos decir que los porros aumentan la agresividad? Centrándonos en los estudios, aunque no conocemos los mecanismos concretos y siendo fundamental para ello tener en cuenta tanto las dosis como la frecuencia de consumo, la tolerancia y las diferencias individuales.

Sí hablaríamos de una relación moderada entre ambas condiciones.

El consumo afectará a la forma en la que la persona se percibe a sí mismo, a los demás y a la realidad, así como a la regulación de sus emociones, al control de impulsos y a la toma de decisiones. Es por ello que, sin ser determinantes, los efectos mencionados junto con las habilidades y estrategias que tenga la persona para afrontar los conflictos, problemas y/o estrés, podrán influir en la aparición de violencia.

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Así, estos serán relevantes, igual que lo serán factores como el contexto sociofamiliar, problemas de salud física y/o mental, o las dificultades socioeconómicas, que podrán ser previas al consumo o consecuencia de ello.

Resumen:

Por lo que, sintetizaríamos que será más probable la aparición de agresividad con el cannabis cuantos más factores (previos y posteriores) puedan promover alteraciones en el estado de ánimo y más predisposición tenga la persona a responder de forma violenta.

¿Qué puedo hacer si alguien va fumado y se pone agresivo?

Para concluir, es probable que, aunque podamos comprender mejor esta relación, nos preguntemos ¿y qué hago si una persona se pone agresiva conmigo tras haber fumado?, o, ¿y qué puedo hacer si siento que me he vuelto una persona más agresiva por el cannabis?

  1. En el primer caso, la recomendación principal sería la protegernos físicamente, limitando la interacción con la persona cuando se encuentra bajo los efectos del cannabis y, si es alguien a quien nos gustaría ayudar, poder expresarle cuando esté abstinente nuestra comprensión y preocupación en un lugar seguro, y acompañarle en la búsqueda de ayuda profesional.
  2. Por otro lado, en el segundo caso, si eres una persona que está preocupada por las reacciones agresivas de tu forma de actuar, la recomendación sería poder solicitar ayuda profesional para contar con acompañamiento en la deshabituación, pero también en la comprensión del problema y la promoción y mantenimiento de nuevos hábitos, relaciones más saludables y una mejor calidad de vida.

Para ambos casos, en Centro Bonanova, disponemos de profesionales especializados en el tratamiento de la adicción al cannabis, así como con programas con evidencia científica como el tratamiento CANDIS (link) diseñados concretamente para el abordaje de esta problemática.