En este artículo, encontrarás la explicación de cómo las drogas afectan al cerebro y cómo se recupera la persona dependiente

Sigue leyendo para conocer cómo funciona el cerebro, efecto de las drogas, partes afectadas y posibles consecuencias.

¿Se recupera el cerebro de los efectos de las drogas?

Las adicciones son enfermedades crónicas. Esto significa que los tratamientos hacen que la dependencia remita de manera significativa y que, mediante la atención adecuada, el paciente recupera su calidad de vida gravemente deteriorada por el consumo de drogas.

Los tratamientos consisten en dos fases: la desintoxicación y la deshabituación.

  1. La desintoxicación es la eliminación del tóxico del cuerpo. Dependiendo de la gravead se recomienda un ingreso hospitalario o no.
  2. La des-habituación es el proceso de desligarse de los hábitos adquiridos a lo largo del tiempo relacionados directa e indirectamente con el consumo del tóxico. Es un proceso largo porque implica la aceptación, modificación y/ o abandono de ciertas rutinas que atentan contra la abstinencia, rutinas que el paciente ha incorporado a lo largo de años de consumo casi como una segunda piel.

La eficacia del tratamiento está ligada a la adherencia al tratamiento. Esto significa seguir las pautas de medicación o las sugerencias de la psicoterapia (ya sea individual, ya sea grupal) en vista del objetivo final que es recuperar la calidad de vida deteriorada por el consumo.

En conclusión, la persona se recupera de los de los efectos de las drogas de una manera significativa, logrando que vuelva a tener las riendas de su vida y así vivir una vida plena.

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Para conocer realmente las posibles secuelas (según el caso del paciente), debemos conocer cómo funciona nuestro cerebro y cómo le afectan las drogas.

¿Cómo funciona el cerebro?

Nuestro cerebro es el “ordenador” de nuestro cuerpo, regula las funciones básicas del cuerpo y nos permite comprender y dar respuesta a lo que nos rodea, de esta manera va generando nuestros patrones de conducta.

Las neuronas (células del cerebro) actúan como interruptores que controlan el flujo de información. Cuando una neurona recibe señales de otras neuronas, la neurona se activa y, a su vez, envía señales a otras neuronas del circuito neuronal.

Para enviar un mensaje, la neurona libera un neurotransmisor en el espacio que existe entre ella y la neurona siguiente. Este espacio se llama sinapsis. El neurotransmisor cruza la sinapsis y se adhiere a los receptores de la neurona que recibe el mensaje. Esto origina cambios en la célula receptora.

Otras moléculas llamadas transportadores reciclan los neurotransmisores (es decir, los devuelven a la neurona de donde salieron en primer lugar), limitando o cancelando de esa manera la señal emitida entre las neuronas.

¿Cómo actúan los tóxicos en el cerebro?

Las sustancias psicoactivas tienen un impacto significativo en el funcionamiento cerebral, modificando la manera en que las células nerviosas (neuronas) comunican entre sí.

Algunas sustancias, tales como el cannabis y la heroína, poseen una estructura química que se asemeja a la de los neurotransmisores naturales del cuerpo, lo cual les permite acoplarse a las neuronas y activarlas. Sin embargo, a pesar de imitar a los neurotransmisores endógenos, estas sustancias no logran replicar la activación neuronal de la forma exacta que lo haría un neurotransmisor natural, resultando en la transmisión de señales atípicas a lo largo de la red neuronal.

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  • Efectos de la anfetamina o la cocaína:

Por otro lado, existen sustancias como la anfetamina y la cocaína que provocan que las neuronas liberen niveles excesivamente altos de neurotransmisores naturales o, al interferir con los procesos de reciclaje de estos compuestos, impiden su correcta reutilización. Esto conduce a una amplificación o modificación de la comunicación neuronal estándar.

¿Qué zonas del cerebro son afectadas por el consumo de tóxicos?

El consumo de estas sustancias psicoactivas puede afectar áreas críticas del cerebro, esenciales para la realización de funciones vitales.

Este efecto no solamente altera la normalidad funcional de estas zonas sino que también puede conducir a un estado de dependencia tras un consumo prolongado, debido a los cambios sustanciales en la forma en que el cerebro procesa y responde a estímulos internos y externos.

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Fundamentalmente, las zonas del cerebro afectadas son tres:

  • Los ganglios basales relacionadas con la formación de hábitos y rutinas.

El consumo de tóxicos activa en exceso este circuito produciendo picos de placer. Cuando el consumo se convierte en un hábito, el circuito se reequilibra, el nivel de percepción del placer se adapta a los picos del consumo lo que hace que a la persona le resulte difícil sentir placer con algo que no sea la droga.

  • La amígdala extendida regula las sensaciones estresantes como la ansiedad, la irritabilidad, etc., las cuales son características de la abstinencia. Estas sensaciones producen un estado de estrés que lleva a la persona a consumir para atenuar dicha tensión.

La repetición del consumo hace que este circuito se vuelva cada vez más sensible. Dándose la paradoja se consume para aliviar el malestar y no por el placer que antes se obtenía.

  • La corteza prefrontal administra las capacidades cognitivas superiores (pensar, control de impulsos, etc.). 

Los cambios en el equilibrio entre este circuito y los circuitos de los ganglios basales y la amígdala extendida hacen que una persona que sufre de un trastorno por consumo de drogas busque la droga en forma compulsiva y tenga menos control de sus impulsos.

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¿Cómo interactúan la dopamina y el consumo de drogas?

La sensación de placer es la forma en que el cerebro identifica y refuerza conductas beneficiosas como comer, el sexo, etc.

La dopamina (neurotransmisor) es un componente esencial de este proceso. Cada vez que el circuito de recompensa se activa a raíz de una experiencia placentera, la dopamina envía la señal de cierta intensidad informando que algo importante ocurre y que es necesario registrarlo. La señal de la dopamina genera cambios en la conectividad de las neuronas que facilita repetir la actividad hasta hacerse automática y generar un hábito.

Con el consumo de drogas el placer existe, pero es considerablemente más intenso y el monto de dopamina es mayor lo que contribuye a reforzar el hábito de consumir.

El cerebro aprende que “sólo” el consumo es “lo único” que le puede dar placer, la persona comienza a dejar de lado conductas y las relaciones sanas. Cuando se crea una asociación entre ciertos factores de la rutina diaria o el ambiente de una persona y el consumo de drogas, la exposición a esos factores puede desencadenar deseos incontrolables de consumir drogas.

Por eso, una persona que abusa de las drogas acaba por sentirse desanimada o deprimida y no puede disfrutar de cosas que antes le causaban placer. Para poder percibir la recompensa la persona necesita seguir consumiendo, generándose la dependencia al tóxico.

Centro especializado en el tratamiento de adicciones

En el Centro Bonanova, además del tratamiento psiquiátrico (asesoramiento y medicación) y la psicoterapia (elaboración de situaciones traumáticas, análisis del proceso de recaída, psicoterapia de grupo, etc.), hemos incorporado una nueva generación de tratamientos.

Estos innovadores tratamientos se basan en la intervención a nivel de los campos electromagnéticos para neuromodular el funcionamiento anormal en el caso de las personas dependientes. Este tratamiento, la Estimulación Magnética Transcraneal repetitiva, en conjunción con los tratamientos citados dan como resultado una mejora significativa y un porcentaje de éxito mucho más elevado que la sola utilización de los tratamientos convencionales.