El consumo de sustancias altera el equilibrio químico natural del cerebro, desencadenando una serie de cambios en la personalidad y el estado emocional del individuo. La búsqueda constante de la sustancia consume los pensamientos y sentimientos del adicto, reemplazando las relaciones y actividades significativas.

¿Es verdad que el adicto deja de querer a su familia o amigos?

¿Una persona drogadicta deja de querer a su familia o personas cercanas y se convierte en un extraño? ¿Los adictos no quieren a nadie?

Nada más falso.

No es verdad que un adicto no quiera a nadie. De hecho, la mayoría de las personas que luchan contra la adicción mantienen gran afecto y amor hacia sus seres queridos, como familiares y amigos.

Sin embargo, la adicción puede distorsionar la forma en que expresan este amor y puede afectar profundamente sus relaciones.

los adictos no quieren a nadie

¿Por qué ocurren los cambios de personalidad o comportamiento?

En la mayoría de casos, la adicción conduce a una pérdida de control sobre las emociones, provocando cambios drásticos en el humor, como irritabilidad, agresividad o depresión. La inestabilidad emocional hace que el adicto oscile entre estados de euforia y depresión e incluso desesperación.

Además, las drogas pueden afectar la capacidad del individuo para experimentar emociones genuinas, causando apatía o anhedonia

La adicción puede alimentar comportamientos impulsivos, deshonestidad y falta de responsabilidad. La obsesión por conseguir y consumir la droga puede eclipsar valores y principios morales, llevando a comportamientos autodestructivos y relaciones fracturadas. Es por eso que podemos tener la percepción errónea de que los adictos no quieren a nadie.

La adicción es una enfermedad compleja que afecta el comportamiento, las emociones y el pensamiento de una persona. En muchos casos, la búsqueda compulsiva de drogas o alcohol se convierte en la principal prioridad de un adicto, incluso por encima de las relaciones personales. Esto puede llevar a comportamientos destructivos que dañan las relaciones con sus seres queridos.

Factores que pueden influir en la percepción de que un adicto «no quiere a nadie»

  • Prioridades distorsionadas: 

La adicción puede alterar las prioridades de una persona, haciendo que su búsqueda de la sustancia adictiva sea lo más importante en su vida en detrimento de las relaciones personales.

  • Comportamientos dañinos: 

La adicción puede llevar a comportamientos irresponsables, manipuladores o incluso agresivos, lo que puede dañar las relaciones y hacer que los seres queridos se sientan rechazados o despreciados.

  • Aislamiento emocional: 

Las personas que luchan contra la adicción pueden retirarse emocionalmente de sus seres queridos debido a sentimientos de vergüenza, culpa o incapacidad para enfrentar las consecuencias de su adicción.

drogadictos comportamiento

  • Negación y evasión: 

La negación de la gravedad del problema y la evasión de las responsabilidades pueden hacer que un adicto parezca indiferente o desinteresado en las necesidades y preocupaciones de quienes lo rodean.

Es importante reconocer que, aunque los comportamientos de un adicto puedan parecer insensibles o egoístas, la adicción en sí misma es una enfermedad que deja a la persona muy frágil emocionalmente y que necesitan más que nunca a sus familiares y amigos. Es un trastorno que requiere tratamiento y apoyo. 

Consecuencias de las drogas en las relaciones sociales

Pero la familia también se ve afectada. La adicción a las drogas puede tener un impacto profundamente negativo en las relaciones familiares. ¿Cómo las drogas afectan estas relaciones?

  • Confianza erosionada:

La confianza es uno de los pilares fundamentales de cualquier relación, pero la adicción a las drogas puede socavarla rápidamente. Los adictos a menudo recurren a la mentira y al engaño para ocultar su consumo de drogas, lo que mina la confianza de sus familiares en ellos.

 La constante desconfianza y la sensación de traición pueden llevar a un ambiente cargado de tensión en el hogar, donde la comunicación abierta y honesta se vuelve cada vez más difícil.

  • Estrés y conflicto:

La adicción a menudo desencadena una cascada de problemas que generan estrés y conflicto en la familia. Los problemas financieros, legales y de salud que surgen como resultado del consumo de drogas pueden abrumar a los miembros de la familia y crear un ambiente de constante ansiedad.

Los desacuerdos sobre cómo manejar la adicción y sus consecuencias pueden dar lugar a disputas y conflictos internos, exacerbando aún más la tensión en el hogar.

  • Impacto emocional:

La adicción de un miembro de la familia puede causar un gran sufrimiento emocional en el resto de la familia. Los familiares pueden experimentar sentimientos de vergüenza, culpa, ira, tristeza y frustración a medida que luchan por comprender y hacer frente a la situación.

  • Aislamiento y falta de apoyo:

La dinámica disfuncional creada por la adicción puede aislar a la familia del apoyo externo. La vergüenza y el estigma asociados con la adicción pueden hacer que los miembros de la familia se sientan avergonzados de buscar ayuda o apoyo fuera del círculo familiar.

Este aislamiento puede perpetuar el ciclo de adicción al limitar el acceso a recursos y redes de apoyo que podrían ser vitales para la recuperación y el bienestar familiar.

¿Qué podemos hacer para ayudar?

Con el tratamiento adecuado y el apoyo de sus seres queridos, muchas personas adictas pueden recuperarse y reconstruir relaciones saludables.

Es importante comprender que el paciente tiene afectada la capacidad de autocontrol por la adicción y a partir de ahí, se inicia todo un aprendizaje que tiene que ver con la mejora de la comunicación, y con aprender a identificar, manejar y modificar conductas y actitudes que sin querer pueden estar manteniendo el consumo y destruyendo la relación. 

drogadicto no quiere a nadie

Podemos sacar como conclusión que es mentira que los adictos no quieren a nadie.

Es fundamental abordar la adicción no solo como un problema individual, sino también como un desafío que afecta a toda la familia, y buscar ayuda profesional para iniciar el proceso de recuperación y reconstrucción de relaciones saludables.

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