Experiencia traumática. ¿Qué es?

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¿Qué es una experiencia traumática? Una experiencia traumática es la vivencia de un suceso impactante, normalmente referido a una pérdida, a una muerte, a un cambio en nuestra vida doloroso e inesperado. Una experiencia resulta traumática cuando su impacto sobre nuestra capacidad de adaptación se hace difícil de soportar y como consecuencia aparecen las secuelas. Esta secuela es una alteración en el área cognitiva y afectiva de diversa magnitud que puede manifestarse durante mucho tiempo y que deteriora nuestra capacidad intelectual y emocional habitual.

 

Secuelas de una experiencia traumática

Una de las más habituales es vivir con el temor de que vuelva a repetirse la experiencia traumática. Por ejemplo, si hemos sufrido un accidente de coche, las primeras veces que nos volvamos a poner al volante sentiremos que en cualquier momento se puede repetir una situación parecida a la que provocó el accidente. Estos temores nos llevaran muy probablemente a poner en marcha las llamadas “conductas de evitación”, es decir, en el ejemplo utilizado, evitar volver a conducir.

Otra secuela habitual es la repetición en nuestra mente de las escenas que sucedieron antes, durante y después de la experiencia traumática. En el ejemplo del accidente, nos acordaremos perfectamente de lo que comimos antes de coger el coche, de las noticias que oímos mientras conducíamos, o de lo que pasó en el momento justo del accidente o mientras ocurría. Estos recuerdos invaden nuestro pensamiento y nos hacen revivir lo sucedido más a menudo de lo que quisiéramos. Son recuerdos angustiantes y dolorosos que acaparan nuestra atención y afectan nuestra concentración hasta en las tareas más cotidianas.

Una experiencia traumática puede desencadenar también sentimientos de culpa en relación a creer que se podría haber evitado lo que sucedió. Estos sentimientos suelen aparecer en forma de remordimientos y auto recriminaciones que son irracionales.

Después de sufrir una experiencia traumática se puede producir un estado de confusión mental llamado “estado de shock”. Este estado puede durar un periodo de tiempo indeterminado y es una forma de autodefensa para evitar las primeras consecuencias del trauma. Si dura mucho tiempo impedirá que la persona se adapte y acepte lo sucedido.

El trauma psíquico puede hacer que concibamos el futuro de una manera diferente y alterar nuestra manera de ser o nuestro carácter. Muchas veces se habla de una experiencia traumática en términos parecidos a: “me cambió para siempre”, o, “desde entonces no soy la misma persona”. Estas alteraciones del carácter pueden desencadenar pesimismo, desconfianza, baja autoestima, melancolía, depresión, ansiedad, etc…

¿Cómo se trata?

Uno de los factores que ayuda a reducir el impacto de una experiencia traumática es la liberación que nos proporciona el hecho de hablar de lo que ocurrió y explicar lo que sentimos en ese momento. El lenguaje es la herramienta más importante que tenemos y utilizamos las personas para comunicarnos, y es por eso que hablar con otro es la forma más efectiva de paliar un dolor contenido. Una experiencia traumática guardada y silenciada difícilmente dejará de hacer daño. No siempre es fácil hablar del dolor y más con personas de nuestro entorno. Por eso muchas veces sólo es posible hacerlo con personas neutrales como un psicólogo que merezca nuestra confianza.

Pero cuando las secuelas se complican, o se alargan demasiado tiempo, y pensamos que no podemos superarlo, entonces es cuando se hace necesaria una intervención psicoterapéutica más especifica, como el EMDR.

El EMDR es una psicoterapia especialmente indicada para reducir de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático y todos los trastornos relacionados con una experiencia  traumática. Para saber más del EMDR puede consultar nuestro artículo  Alternativas en Psicoterapia.

2019-01-09T11:38:01+00:00 9 de enero, 2019|Ansiedad, Centro Bonanova, Depresión, Psicología|0 Comentarios

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