En este breve texto se detalla qué es un ingreso y cuándo se recomienda el mismo. Además, se detallan los síntomas del paciente para decidir cuándo consultar por un ingreso o por un tratamiento.
¿Cuándo es necesario ingresar a una persona alcohólica?
El ingreso se plantea cuando el consumo de alcohol ha generado un riesgo grave para la salud física, psicológica o social de la persona, y no es posible manejar la situación de forma segura de manera ambulatoria.
No se ingresa por beber en exceso, sino cuando:
- Existe peligro para la vida o la integridad de la persona o de terceros.
- Hay incapacidad para dejar de beber pese a consecuencias graves.
- El estado físico o mental requiere supervisión médica continua.
- Han fracasado otros tratamientos menos intensivos.
El ingreso es una medida de protección y cuidado; en ningún caso puede pensarse como un castigo o un fracaso.
¿Qué entendemos por “ingreso”?
Un ingreso es una hospitalización o internamiento temporal en un centro sanitario o especializado en adicciones, donde la persona recibe atención médica, apoyo psicológico, supervisión continua. Es un entorno seguro sin acceso al alcohol para poder desintoxicarse del mismo.
Durante el ingreso se realiza una valoración médica y psicológica. La atención psiquiátrica y psicológica intensiva permite que el paciente logre una estabilización física y emocional. También, si es necesaria, una desintoxicación.
En la última fase de este proceso se elabora un plan terapéutico para que la persona, luego del ingreso, continúe y profundice las mejoras logradas durante el ingreso.
Resistencias al ingreso
Uno de los problemas son las resistencias a ingresar por la estigmatización de la persona dependiente del alcohol; es importante subrayar que el alcoholismo es una enfermedad, no una falta de voluntad.
En tanto que enfermedad, el ingreso es comparable al ingreso por otras enfermedades (p.e.: una neumonía grave, una descompensación diabética, etc.).

Señales de alarma: ¿cuándo debemos preocuparnos?
A continuación, daremos una serie de señales de alarma y actuar para que la persona se ingrese. Estas señales se agrupan en tres ámbitos: señales físicas, señales psicológicas y señales conductuales.
Señales físicas
- Temblores intensos, sudoración, taquicardia
- Convulsiones o episodios de desmayo
- Vómitos persistentes, sangre en vómitos o heces
- Ictericia (ojos o piel amarillos)
- Desnutrición, abandono físico severo
- Síntomas graves de abstinencia al intentar dejar de beber
Señales psicológicas
- Confusión, desorientación
- Alucinaciones (ver u oír cosas que no existen)
- Depresión profunda
- Ideas de suicidio o muerte
- Ansiedad extrema o ataques de pánico
- Pérdida de contacto con la realidad
Señales conductuales
- Beber desde la mañana o a escondidas
- Incapacidad total para cumplir obligaciones básicas
- Aislamiento social
- Conductas agresivas o impulsivas
- Negación absoluta del problema pese a consecuencias evidentes
- Repetidas urgencias médicas relacionadas con el alcohol
La combinación de varias señales implica actuar de manera urgente, ya que los deterioros producidos por la dependencia se han extendido a todas las áreas vitales.

¿Qué riesgos existen si no se ingresa a tiempo?
Algo que se comenta es que lo mejor es que la persona “toque fondo”, sin embargo, no actuar de manera inmediata cuando se observan las señales de alarma ya citadas puede tener consecuencias graves, con consecuencias físicas y psicológicas. A continuación exponemos las mismas:
Riesgos físicos:
- Delirium tremens (potencialmente mortal)
- Daño hepático irreversible
- Pancreatitis, hemorragias digestivas
- Daño cerebral
- Muerte por intoxicación o abstinencia no controlada
Riesgos psicológicos:
- Empeoramiento de trastornos mentales
- Mayor riesgo de suicidio
- Deterioro cognitivo
Riesgos sociales y legales:
- Violencia familiar
- Accidentes de tráfico
- Pérdida de trabajo, vivienda o custodia de hijos
- Problemas legales
¿Quién decide si una persona alcohólica debe ingresar?
La decisión de ingreso la toman profesionales sanitarios (médicos, psiquiatras, especialistas en adicciones) tras una evaluación clínica completa
Desde el punto de vista terapéutico, se prefiere que el ingreso sea voluntario, pero en situaciones de riesgo grave e inmediato, puede realizarse un ingreso involuntario, siempre bajo criterios médicos y legales.
El papel de la familia es de suma importancia, ya que es ella la que, en las situaciones graves, puede dar la voz de alarma y solicitar un ingreso, ya sea convenciendo para que el paciente realice un ingreso voluntario o iniciando los trámites legales para un ingreso no voluntario.
- En el siguiente enlace te facilitamos un contenido con información acerca de cómo ayudar a un alcohólico.
¿El ingreso es siempre la única opción?
La respuesta es no; el ingreso es una de las herramientas que se utiliza cuando los tratamientos ambulatorios no funcionan.
En el caso de que la persona sea dependiente, pero su estado NO sea de gravedad, el tratamiento voluntario es una opción válida. En dichos tratamientos se utilizan diferentes abordajes:
- Terapia psicológica individual o grupal
- Programas de desintoxicación ambulatoria
- Tratamiento farmacológico
- Estimulación magnética transcraneal repetitiva.
Hay evidencia científica de que la combinación de estos abordajes da un mejor resultado en los logros del objetivo del tratamiento de una persona dependiente del alcohol
En el Centro Bonanova ofrecemos un amplio abanico de tratamientos, teniendo en cuenta la situación personal de cada paciente, adaptando los tratamientos a las circunstancias del mismo.

