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Tratamiento del alcohol: Diferencias entre alcoholismo y trastorno por uso de alcohol

2 de julio de 2013

Para lograr un eficaz tratamiento del alcohol es importante no confundir alcoholismo con trastorno por uso de alcohol, son conceptos muy distintos. La palabra alcoholismo tiene claras connotaciones morales y suele usarse de forma despectiva. En cambio, cuando hablamos de trastornos por el uso de alcohol nos referimos a un amplio espectro de alteraciones que van desde el abuso puntual de bebidas alcohólicas hasta la adicción más severa, pasando por los múltiples problemas familiares, sociales, profesionales y de salud que pueden estar asociados al consumo de bebidas alcohólicas.

 

Si pensamos en términos de alcoholismo, es decir, términos morales, entonces no hay tratamiento del alcohol. Se trataría de un vicio, por lo cual el paciente sería culpable a la espera de una sanción social que se manifiesta en el rechazo de la persona enferma.

 

Sin embargo la realidad es más complicada. En la actualidad entendemos que los trastornos por uso de alcohol no son una debilidad por la que se pueda culpabilizar al paciente, sino una disfunción en los circuitos cerebrales de recompensa, para la que existen tratamientos farmacológicos y psicológicos que han demostrado científicamente su eficacia. Esta manera de entender el trastorno por uso de alcohol modifica el tratamiento del alcohol. El paciente padece una disfunción y con un tratamiento adecuado puede mejorar su calidad de vida.

 

Los trastornos por uso de alcohol se instauran de forma lenta, progresiva e insidiosa en la vida de las personas, provocando una alteración de las prioridades y de la escala de valores que acaba transformando de forma importante su estilo de vida y el de su entorno familiar. Es por ello que el tratamiento del alcohol no sólo debe facilitar la recuperación médica de la persona afectada, sino que también debe tener en cuenta los aspectos psicológicos y biográficos, la dinámica familiar y los cambios necesarios en el estilo de vida. El abordaje terapéutico de los trastornos por uso de alcohol no pone hoy en día el énfasis en la abstinencia sino que se centra en la adquisición de nuevos patrones de conducta que faciliten una mejora estable de la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familiares.


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