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Tratamiento de la cocaína: ¿Por qué hay que cambiar de hábitos?

9 de julio de 2013

Cuando un paciente comienza un tratamiento de cocaína, la primera medida que los profesionales le sugieren es abstenerse del consumo de cocaína. A veces el paciente se resiste o desea consumir pequeñas cantidades, es decir, tener un consumo similar al de sus primeros coqueteos con este tóxico.

Otra de las sugerencias en el tratamiento de cocaína es dejar de frecuentar los lugares donde consumía o los grupos de personas con los que compartía el consumo. Porque pueden conducir a una posible recaída.

¿Por qué tales medidas? ¿Por qué hay que cambiar hábitos y amistades? ¿Vale la pena todos estos cambios para cumplir con el tratamiento de la cocaína? Antes de contestar esta última pregunta, contestemos las dos primeras.

Es importante entender cómo funciona la adicción. Imaginemos que nuestro cerebro en lugar de tener neuronas es una red de caminos. Sin consumo de cocaína, el placer que obtenemos por comer un helado de chocolate (mmmm…) es semejante a caminar por un sendero estrecho. Cuando se comienza a consumir cocaína, el placer que se obtiene es como ir por un sendero pero en lugar de caminar vamos corriendo. Cuando los consumos son más frecuentes el sendero se transforma en una calle peatonal, luego en una carretera convencional. Para, finalmente, convertirse en una fantástica autopista de ocho carriles, eso sí, sin peajes y pudiendo superar los 120 km/h.

Ahora bien, ¿por dónde conducirías si quieres llegar rápidamente al placer? La mayoría de las personas contestarían que lo mejor sería ir por esa fantástica autopista del placer. Sin embargo las consecuencias de la adicción son nefastas: problemas con familia, pareja, amigos, problemas en el trabaja, y un largo etcétera.

El tratamiento de cocaína por medio de las sugerencias intenta poner un tope a este desorden cerebral. Aunque es muy difícil volver a restablecer ese sendero donde sólo caminábamos, al menos podremos retornar caminar por una calle peatonal.

Ahora podemos contestar la última pregunta: “¿Vale la pena todos estos cambios para cumplir con el tratamiento de cocaína?” La respuesta es sí. Porque si mantenemos la abstinencia y cambiamos hábitos que conduzcan a un mejor cuidado de sí mismo, entonces casi todas las consecuencias negativas del consumo pueden revertirse. De este modo, el paciente pasa de ser paciente a ser persona recuperando calidad vida y la confianza de los otros.


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