Adicción a los tranquilizantes

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Los psicofármacos pueden ser considerados la “tercera droga legal”, después del alcohol y el tabaco. Su consumo es preocupante y tiende a aumentar, tanto entre la población general como entre los adolescentes. En 1994, el porcentaje de jóvenes de 18 años que habían consumido tranquilizantes alguna vez era el 8 %, y en el último año el 5,7 %; en 1998, esos porcentajes eran del 10,5 y el 7 % respectivamente.

Los tranquilizantes y los somníferos son medicamentos que reducen la ansiedad mediante una acción depresora selectiva sobre el sistemanervioso, pueden encuadrarse en dos grandes categorías:

Fármacos depresores: sobre todo benzodiacepinas, barbitúricos y tranquilizantes en general. Se prescriben por su efecto reductor de la ansiedad e inductor del sueño. A este grupo pertenecen, por ejemplo, los conocidos “valium” y “tranxilium”.

Fármacos estimulantes: sobre todo anfetaminas y antidepresivos. Las anfetaminas son vendidas bajo control estricto; se utilizan médicamente como anorexígenos para perder peso y también en el tratamiento de algunas alteraciones de la conducta infantil. Los antidepresivos se agrupan en distintas familias, se utilizan para elevar el estado de ánimo e, indirectamente, para el tratamiento de otros problemas donde puede estar implicado el estado de ánimo (como el tabaquismo y el autocontrol en general).

Aunque su uso bajo indicación médica y por cortos periodos de tiempo es muy útil, a menudo se usan o se prescriben por periodos largos. En esos casos se producen fenómenos de neuroadaptación. Por lo que provocan tolerancia, por lo que es necesario aumentar progresivamente la dosis para conseguir los mismos efectos. Además, Potencian los efectos del alcohol, por lo que su consumo combinado es peligroso. Pero sobre todo, disminuyen la percepción de competencia del individuo sobre su capacidad para autocontrolar su conducta, porque hacen que el sujeto atribuya los cambios al efecto del fármaco, dando lugar a una dependencia psicológica intensa. Lo cual deriva en una adicción a los psicofármacos.

 ¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO?

La adicción o el consumo abusivo de tranquilizantes y somníferos ha experimentado un notable incremento en los últimos decenios. Su tratamiento implica no solo la desintoxicación de tranquilizantes, sino también el abordaje de los problemas de fondo que dieron origen a su prescripción.

La desintoxicación es relativamente compleja, debe realizarse con estricto control profesional y puede requerir un ingreso hospitalario en Clínica. Existen en la actualidad tratamientos eficaces, tanto para evitar el síndrome de abstinencia, como para tratar la ansiedad y depresión que a menudo se hallan subyacentes. Suele ser imprescindible combinar el tratamiento farmacológico con un apoyo psicoterapéutico individual o grupal.

 ¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS?

 El tratamiento exige del paciente una constancia y continuidad, que resultan imprescindibles para obtener resultados satisfactorios. Aunque se experimenta de inmediato una relativa mejoría, los cambios más satisfactorios suelen tardar unos dos meses en producirse. Si el tratamiento se cumple correctamente, los resultados son habitualmente plenamente satisfactorios.

  
 
 

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