Adicción al alcohol

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Aunque mucha gente tiende a confundir alcoholismo con trastorno por uso de alcohol, se trata de conceptos muy distintos. La palabra alcoholismo tiene claras connotaciones morales y suele usarse de forma despectiva. En cambio, cuando hablamos de trastornos por el uso de alcohol nos referimos a un amplio espectro de alteraciones que van desde el abuso puntual de bebidas alcohólicas hasta la adicción más severa, pasando por los múltiples problemas familiares, sociales, profesionales y de salud que pueden estar asociados al consumo de bebidas alcohólicas.

En la actualidad entendemos que los trastornos por uso de alcohol no son una debilidad por la que se pueda culpabilizar al paciente, sino una disfunción en los circuitos cerebrales de recompensa, para la que existen tratamientos farmacológicos y psicológicos que han demostrado científicamente su eficacia.

Los trastornos por uso de alcohol se instauran de forma lenta, progresiva e insidiosa en la vida de las personas, provocando una alteración de las prioridades y de la escala de valores que acaba transformando de forma importante su estilo de vida y el de su entorno familiar. Es por ello que el tratamiento no sólo debe facilitar la recuperación médica de la persona afectada, sino que también debe tener en cuenta los aspectos psicológicos y biográficos, la dinámica familiar y los cambios necesarios en el estilo de vida. El abordaje terapéutico de los trastornos por uso de alcohol no pone hoy en día el énfasis en la abstinencia sino que se centra en la adquisición de nuevos patrones de conducta que faciliten una mejora estable de la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familiares.

PRIMEROS PASOS DEL TRATAMIENTO: El PACIENTE ACUDE AL CENTRO

Cuando el paciente realiza la primera visita al Centro Bonanova, se le da información sobre nuestro programa de alcohol y cómo este ayuda a superar el problema.

Se informa sobre los tipos de tratamiento que se realizan, a saber: desintoxicación ambulatoria, desintoxicación hospitalaria, rehabilitación ya sea orientada a la abstinencia, ya sea orientado al consumo controlado.

También se informa sobre cómo trabajamos y sobre los tipos de visitas. Como por ejemplo las visitas psiquiátricas, que son muy importantes para realizar la primera evaluación y así saber cómo se encuentra el paciente. Esta visita es muy importante, permite tener una radiografía sobre la adicción y orienta la   ayuda para ser más eficaces en la atención personalizada que se le da al paciente.

Además, se le comunica sobre las diferentes herramientas de las que se dispone para superar la adicción. A saber:

  • Psicoterapia individual con diversos abordajes (cognitivo-conductual, humanista y psicoanalítico)
  • Psicoterapia de pareja.
  • Psicoterapia de Grupo.
  • Grupo Intensivo.
  • Exploraciones psicológicas.
  • Asistencia al entorno afectivo del paciente.
  • Controles de alcohol en orina, saliva y aliento. Estos controles  ayudan a lograr los  objetivos en el tratamiento, pero también contribuyen a que el entorno afectivo empiece a  sentirse más tranquilos al ver que todo comienza a marchar mejor.

 

Después de comentar cómo se puede ayudar al paciente, una secretaria recoge información básica (sexo, edad, etc.) y de las personas a quienes se desea informar y que puedan ser un apoyar en el tratamiento (familia, pareja, etc.).

Por último, la secretaria sugerirá visitar a un psiquiatra para realizar una primera valoración, dar las primeras pautas y orientaciones. Luego de elegir un psiquiatra, acordarás el día y hora de la visita.

Recomendamos venir acompañado de una persona significativa (familia, pareja, etc.).Así es más fácil explicar al entorno afectivo la adicción y cómo comenzar a dar pasos efectivos para superar el trastorno por uso de alcohol.

Hemos supuesto que el paciente desea acudir al centro, pero ¿qué sucede cuando el paciente no quiere acudir?

EL CRAFT UNA SOLUCIÓN CUANDO EL PACIENTE QUE NO QUIERE ACUDIR A TRATAMIENTO

El programa CRAFT corresponde a las siglas en inglés  “Community Reinforcement and Family Training”, y es un programa destinado a reforzar el papel de la familia dentro de la recuperación del paciente con un trastorno por uso de alcohol. Diversos estudios científicos han demostrado su superioridad sobre otras estrategias de intervención.

Al hablar de familia nos estamos refiriendo concretamente a aquellos familiares significativos para el paciente, como pueden ser los padres, hermanos, parejas o cualquier otra persona que tenga un vínculo relevante con el adicto. Este programa tiene dos aplicaciones posibles:

  • para dar apoyo a los familiares de pacientes que empiezan tratamiento, y
  • para facilitar estrategias que permitan a los familiares provocar que una persona reacia a aceptar sus dificultades con el alcohol acabe aceptando tratamiento.

El programa CRAFT se basa en la importancia que tiene el entorno social que rodea al bebedor (pareja, padres, hijos, amigos, compañeros….) en el mantenimiento, aumento o disminución  del consumo de alcohol. El programa enseña a identificar y modificar conductas que involuntariamente pueden estimular el consumo de  alcohol, substituyéndolas por  conductas positivas que potencien la disminución del consumo, y en última instancia, pueden hacer que el bebedor entre en tratamiento.

Los objetivos básicos del programa aplicados a las familias de personas con problemas de alcohol que se resisten a entrar en tratamiento, son:

  • Asistir a los familiares  dando herramientas prácticas y efectivas para  mover al paciente hacia el tratamiento.
  • Facilitar estrategias para reducir el abuso de alcohol.
  • Mejorar la calidad de vida, tanto de los familiares como del paciente.

Las técnicas principales utilizadas para poder conseguir dichos objetivos son:

  • Apoyar y motivar al familiar.
  • Enseñar a descubrir y entender las circunstancias que subyacen el consumo de alcohol, es decir, entender el contexto en el que el abuso de alcohol  suele ocurrir y saber cómo cambiarlo.
  • Ayudar a encontrar comportamientos saludables que sirvan para disminuir el consumo. En otras palabras, aprender a premiar solo los comportamientos relacionados con el “no consumo”.
  • Aprender a permitir que aparezcan las consecuencias negativas del abuso del alcohol y no facilitar su evitación. A menudo la familia sobreprotege y oculta las consecuencias del consumo y ello refuerza la tendencia del afectado a minimizar la problemática existente.
  • Entrenamiento en modos de comunicación positiva y aprender a reconocer los momentos en los que es más adecuado invitar al enfermo a entrar en tratamiento.
  • Facilitar estrategias de intervención para provocar que el paciente acepte ponerse en tratamiento.

Para conseguir estos objetivos el programa se desarrolla mediante entrevistas individuales y familiares basadas en las técnicas motivacionales más eficientes.

EVALUACIÓN INICIAL

Cuando el paciente acude o vence las resistencias para iniciar un tratamiento, lo primero que se realiza es una evaluación inicial.

La evaluación es un proceso a través del cual se obtiene información relevante para el diagnóstico y tratamiento de la persona que presenta problemas relacionados con el consumo de alcohol.

El tipo de conducta adictiva y las variables que la controlan han de ser examinadas en cada caso y momento particular. Cada persona es diferente y las condiciones en las que su problema se ha desarrollado son únicas. Es por ello que resulta fundamental la recogida de información sobre diferentes aspectos de su vida (situación socio-familiar, estado de salud, bienestar emocional, antecedentes personales y familiares destacables…) con el objetivo de determinar en cada persona, las variables implicadas en su problema con el alcohol.

La realización de una Historia Clínica en profundidad es una herramienta básica a la hora de detectar una serie de signos y síntomas que pueden identificar la presencia de un problema derivado de un consumo perjudicial de alcohol. Ello ha de permitir, asimismo, identificar y distinguir entre un patrón de abuso de alcohol y una dependencia alcohólica (física y/o psicológica), aspecto fundamental a la hora de orientar el tratamiento a seguir.

Esta historia clínica ha de incluir el análisis de los antecedentes familiares, la historia médica del sujeto (enfermedades y tratamientos previos y actuales), su perfil de personalidad (presencia o no de tristeza, ansiedad, baja autoestima…) así como su situación socio-laboral y su entorno familiar. También, resulta fundamental la exploración de su patrón de consumo pasado y presente, analizando la evolución de la ingesta, las consecuencias derivadas del consumo y la motivación para cambiar la realidad en la que se encuentra. Todo ello se obtiene a través de entrevistas realizadas al sujeto y a sus familiares así como a través de diversos cuestionarios y test específicos. Como complemento se requiere la realización de pruebas de laboratorio (análisis de sangre y orina) que pongan de manifiesto la presencia o no de alteraciones orgánicas relacionadas con el consumo de alcohol.

La evaluación inicial permite dar al paciente diferentes opciones para iniciar la desintoxicación, dependiendo de la gravedad de la adicción hay dos formas de realizar el proceso:

  • Desintoxicación domiciliaria
  • Desintoxicación hospitalaria

 

 ¿PRECISA DESINTOXICACIÓN?

Tras la evaluación inicial tendremos los elementos necesarios para saber si un paciente requiere o no tratamiento de desintoxicación. La desintoxicación es el tratamiento dirigido a ayudar al paciente a que no sufra síntomas de abstinencia (malestar que aparece al suprimir el consumo de alcohol).

Hay pacientes que pueden prescindir de medicación y pueden iniciar directamente un programa de rehabilitación/deshabituación.

La necesidad de un tratamiento de desintoxicación viene determinada por la gravedad de la dependencia, que incluye aspectos como la intensidad de los síntomas de abstinencia, cantidad de alcohol ingerida, el grado de dificultad para controlar la ingesta, si realiza un consumo habitual de alcohol o no y toda una amplia variedad de problemas (familiares, médicos y sociales) asociados al consumo de alcohol.

Todos estos elementos permiten definir la necesidad real de un tratamiento de desintoxicación y el mejor sitio para hacerlo que puede ser en el propio domicilio del paciente o en una unidad de hospitalización.

DESINTOXICACIÓN DOMICILIARIA

La desintoxicación se realiza de manera ambulatoria, es decir, en el domicilio del paciente, siempre y cuando el proceso sea supervisado de cerca por un miembro de la familia y personal sanitario.

La desintoxicación domiciliaria debe ser la opción para aquellos pacientes que presenten un cuadro de abstinencia de leve a moderado y dispongan de un soporte familiar adecuado.

Cuando se decida realizar un tratamiento domiciliario es necesario disponer de una estrecha supervisión de la evolución del paciente, especialmente en los tres primeros días, que es cuando pueden aparecer con más frecuencia los síntomas de abstinencia.

Esta modalidad de tratamiento puede ser monitorizada por un familiar, con adecuado apoyo especializado y es la forma de tratamiento preferida por una gran mayoría de los pacientes que prefieren no tener que pasar por una hospitalización.

El objetivo de la desintoxicación ambulatoria es facilitar la supresión del consumo alcohólico previniendo la aparición de síntomas de abstinencia mediante la utilización de fármacos con tolerancia cruzada al alcohol.

Entre los pacientes con síntomas leves o moderados de abstinencia alcohólica, la desintoxicación ambulatoria es tan efectiva y segura como la realizada mediante hospitalización, con la ventaja añadida de tener un menor coste sanitario.

Durante la desintoxicación el paciente debe permanecer ‘hospitalizado’ en casa, bajo la supervisión de un familiar adulto, que se responsabiliza de la administración de la medicación. En el curso de la desintoxicación el interesado debe evitar realizar actividades domésticas potencialmente peligrosas dado que el tratamiento puede enlentecer su coordinación psicomotriz.

La desintoxicación domiciliaria tiene la ventaja de interferir menos en la vida personal, al tiempo que facilita una mayor complicidad del paciente con sus familiares, que permite abordar con mayor rapidez el proceso de rehabilitación.

DESINTOXICACIÓN HOSPITALARIA

Cuando se opta por el ingreso para realizar una desintoxicación hopsitalaria se evalua que el paciente tiene un consumo elevado de alcohol y la supervisión ambulatoria no es suficiente.

Lo que se consigue en el ingreso es aliviar al paciente y a su familia del malestar psicológico y/o físico que ocasiona la adicción. También se estabiliza el estado de ánimo y/o las alteraciones del comportamiento del paciente, logrando mejorar su calidad de vida y una correcta reinserción social.

Evaluar a través de analíticas (sangre, orina u otro tipo) la salud física del paciente, con vistas evaluar la repercusión de la adicción en la salud del paciente.

El paciente trabajará activamente en su recuperación y si lo consiente se dará participación a la familia y otras personas significativas. El apoyo de la familia y/o amigos, constituyen un soporte básico en la  recuperación del paciente.

Por último y antes de salir del hospital se diseña un plan de vida y de seguimiento terapéutico que facilite la recuperación del paciente y la convivencia con su entorno.

REHABILITACIÓN

La rehabilitación es un proceso en el que con nuestra ayuda, lograrás superar las dificultades generadas por el alcohol y recuperará el bienestar. En la etapa de rehabilitación o de prevención de recaídas se atiende a las necesidades de las personas que han concluido un programa de desintoxicación, o que, habiendo desarrollado dependencia, no presentan síntomas de privación que exijan que se sometan a la etapa anterior de tratamiento. Los programas de prevención de recaídas o de rehabilitación tienen por objeto cambiar el comportamiento de los pacientes para que puedan poner freno al deseo de consumir sustancias. En esa etapa se aplican intervenciones psicosociales, psicoterapéuticas y farmacológicas. También se utiliza el programa CRAFT para lograr que con la ayuda familiar los logros del paciente se refuercen de manera positiva y que los mismos aprendan a resolver los conflictos con el paciente de manera adecuada.

La rehabilitación tiene lugar después de la fase inicial de tratamiento (que puede requerir desintoxicación y tratamiento médico y psiquiátrico). Engloba diversas estrategias, tales como la terapia de grupos, terapias psicológicas específicas para evitar la recaída, controles toxicológicos, etc.

Esta etapa tiene dos modos de abordaje. Por un lado, la rehabilitación orientada hacia la abstinencia; por el otro, la rehabilitación orientada hacia la reducción de consumos. El tipo de objetivo terapéutico depende de tu biografía, el modo de consumo y las preferencias personales al respecto.

El tratamiento orientado a la reducción de consumos suele ser de gran utilidad en bebedores de riesgo y dependientes moderados del alcohol. Su objetivo es facilitar con apoyo psicológico y farmacológico que el paciente pueda hacer un consumo alcohólico de bajo riesgo.

Cuando se padece una dependencia severa o patología secundaria al alcohol, a menudo la mejor opción terapéutica es el tratamiento orientado a la abstinencia, donde el abordaje se centra en la prevención de recaídas. Para tal fin se utilizan un conjunto de procedimientos terapéuticos. Los pacientes aprenden estrategias de afrontamiento que pueden usar para evitar situaciones que se consideran precipitantes peligrosos de una recaída y aprenden, mediante técnicas de repetición mental y de otros tipos, a reducir al mínimo el consumo de sustancias una vez que se ha producido una recaída. En síntesis, los objetivos del tratamiento se centran en la extinción de la conducta condicionada de búsqueda y consumo de alcohol, adquisición de conciencia de dependencia, mantener la motivación a lo largo de todo el proceso, reorganización de las actividades del paciente con búsqueda de alternativas, prevención de recaídas y tratamiento de la psicopatología asociada.

EL CRAFT APLICADO A FAMILIARES DE PACIENTES EN TRATAMIENTO:

Hemos hablado antes del CRAFT como palanca para que el paciente inicie el tratamiento, pero el papel del entorno afectivo del paciente no concluye con sólo hacer ver que el paciente necesita un tratamiento.

Es importante señalar que el CRAFT es de gran utilidad cuando el paciente está realizando su rehabilitación, porque permite facilitar la comprensión de la conducta adictiva desde una nueva perspectiva: el paciente tiene afectadas las capacidades de autocontrol y el apoyo familiar se enfoca a facilitar al paciente la recuperación de dichas capacidades, que son las que en último término le permitirán superar la adicción. Desde esa perspectiva el apoyo de la familia y su participación activa en el tratamiento es esencial para conseguir buenos resultados.

Por otra parte, es necesario promover en los familiares el análisis de las circunstancias, pensamientos y sensaciones que desencadenan y suceden al consumo, o lo que es lo mismo, analizar sobre el cómo planifica y ejecuta el consumo el paciente.

Así, podríamos hablar de tres metas básicas del programa CRAFT aplicado a familiares de pacientes en tratamiento:

  • Informar y concienciar a los familiares sobre lo que es el proceso adictivo y sus mecanismos.
  • Implicar a los familiares en los cambios que comporta el proceso de tratamiento para el afectado.
  • Concienciar y aplicar los cambios que implica el tratamiento también para los propios familiares.

Para promover dicha dinámica, el CRAFT utiliza diversas técnicas y estrategias, como pueden ser:

  • Medidas contra la violencia doméstica.
  • Análisis funcional del comportamiento del paciente.
  • Comunicación positiva.
  • Estrategias de refuerzo.
  • Facilitar que los familiares no olviden cuidar de si mismos.
  • Estrategias para convencer al paciente para el inicio o continuación del tratamiento.

Como conclusión, el CRAFT es una terapia basada en el aprendizaje de competencias diseñadas para impactar en la vida de los familiares del adicto en varias áreas (por ejemplo, el cuidado personal, actividades recreativas, resolución de problemas, el establecimiento de metas), además de hacer frente a la resistencia del paciente a cambiar, dando pautas de comportamiento a los familiares y enseñando estrategias de motivación para el cambio en las interacciones con los pacientes.

PROGRAMA ORIENTADO A LA ABSTINENCIA

Es el tratamiento del trastorno por uso de alcohol, orientado hacia el mantenimiento de la sobriedad.

Se compone de una intervención psico-social asociada a la farmacoterapia específica del alcoholismo, que puede estar basada en fármacos que ayudan a que el paciente se mantenga sobrio y prevenga recaídas, junto con otros medicamentos que se utilizan para el tratamiento de las enfermedades médicas y psiquiátricas asociadas al alcoholismo.

Los objetivos del tratamiento orientado a la abstinencia son la extinción de la conducta de búsqueda y consumo de alcohol, adquisición de conciencia de enfermedad (dependencia), mantener la motivación a lo largo de todo el proceso, la reorganización de las actividades del paciente con búsqueda de alternativas, la mejora de las relaciones personales y del estilo de vida, así como la prevención de recaídas y tratamiento de enfermedades asociadas.

La atención continuada a familiares es clave para la rehabilitación del paciente, para recuperar la armonía, la comunicación, estabilidad del hogar, las responsabilidades del paciente en la vida cotidiana como trabajo, convivencia, etc.

Durante el tratamiento es clave que el paciente sea capaz de identificar sus factores de riesgo a una recaída y que factores protectores utilizar, para ello las terapias psicológicas a nivel individual y/o grupal, se utilizan como componente efectivo en la fase de deshabituación del alcohol.

El seguimiento médico y evaluaciones psicométricas para ir evaluando el proceso también será otro recurso a utilizar.

Existen fármacos interdictores del alcohol, que pueden ser de gran ayuda para la persona que está motivada por mantenerse sin tomar bebidas alcohólicas, siempre que se administren bajo la supervisión de la enfermera o de algún familiar que se responsabilice del tratamiento, por los efectos secundarios que pueden aparecer si el paciente ingiere bebidas alcohólicas.

Por tanto si el paciente toma estos medicamentos de manera consciente, le sirve de freno para no beber alcohol, aun cuando tenga deseos o esté expuestos a situaciones de riesgo.

Muchos pacientes con dependencia al alcohol, pueden describir con bastante precisión episodios de ‘craving’, que no es más que el deseo imperioso de beber o de pérdida de control tras un pequeño consumo de alcohol y sus dificultades para contenerse de beber cuando se exponen a determinados estímulos condicionados.

Cuando el paciente toma conciencia de dichos síntomas nos va a solicitar un tratamiento específico para cada uno de ellos. El desarrollo de nuevos fármacos específicos ha abierto las puertas a tratamientos más eficaces del alcoholismo, que puede optimizar los resultados del tratamiento, pero siempre y cuando el paciente adquiera nuevo estilos de afrontamiento para fomentar la estabilidad del cambio y la sobriedad.

PROGRAMA PARA LA REDUCCIÓN DE CONSUMOS

Una vez evaluado el problema con el alcohol se ha de definir el objetivo terapéutico que se persigue: la abstinencia total o la reducción del consumo. Éste dependerá de varios factores tales como el diagnóstico realizado previamente, la historia de consumo, la edad, la presencia –o no- de enfermedades orgánicas y/o de trastornos emocionales graves, y la  valoración sobre el alcance de daños ocasionado por el  consumo; esto es si solo está afectando de manera moderada la dinámica familiar o si ha alcanzado a tener consecuencias negativas sobre la funcionalidad a nivel social y laboral.

Son candidatos a participar en un programa de reducción de consumosaquellas personas que deseen consumir alcohol moderadamente y que no presenten patología física ni psiquiátrica que impliquen la abstinencia.

El programa de reducción de consumos facilita que la persona alcance y mantenga un consumo moderado y auto-controlado, evitando ingestas elevadas, intercalando periodos de abstinencia y teniendo muy presente la prevención de cualquier tipo de complicaciones físicas, psíquicas y sociales que puedan derivarse de su toma de alcohol.

Cabe remarcar la importancia de establecer un período previo de abstinencia en el que iniciar el aprendizaje en el autocontrol con la bebida. Éste debe durar el tiempo suficiente para que la persona haya tenido la oportunidad de poner en práctica de manera exitosa las habilidades que se entrenan en la terapia. En este período la persona aprende a buscar otras fuentes de satisfacción alternativas al beber, a detectar las situaciones ante las que es más vulnerable (situaciones de riesgo), a identificar las habilidades que más le pueden ayudar y a potenciar la confianza en sus propios recursos personales.

Se establecen, en consecuencia, programas individualizados, adaptados a las características específicas de cada persona. En ellos el paciente observa y registra su propia conducta, planifica los objetivos que desea alcanzar con el programa, aprende a controlar los estímulos que le provocan un mayor consumo de alcohol y modifica, en consecuencia, su manera de comportarse y su forma de beber.

Se utilizan también diversos tipos de tratamientos farmacológicos que facilitan el éxito del tratamiento orientado a la reducción de consumos mediante la reducción del ‘craving’ (apetencia por el alcohol) y la disminución del efecto ‘priming’ (deseo compulsivo a seguir bebiendo una vez se ha bebido un poco).  En función de las características individuales de cada paciente el psiquiatra valora cual es el tipo de fármaco más conveniente. Los moduladores del sistema opioide endógeno son sin duda los más conocidos, pero en ocasiones es más conveniente el uso de medicación anti-impulsiva u otro tipo de fármacos.

  
 
 

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