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Muchos no podrán volver a la mina

16 de octubre de 2010

www.centrobonanova.com

Mónica Pereira, experta en psicología de urgencia del centro “Hactúa” y Jesús Miranda doctor en Psicología y director del master en Counseling e Intervención en Urgencias, Emergencias y Catástrofes de la Universidad de Málaga, explicaron hoy a Servimedia que muchos de los 33 mineros que han permanecido durante 69 días a 700 metros bajo tierra, no podrán volver a trabajar nunca más en una mina.

Pereira señaló que “los mineros, primero, vivirán instalados en la euforia. Estarán unos días como en una nube, con la sensación de que son héroes. Luego, según vaya pasando el tiempo, tendrán que volver a aclimatarse a su realidad cotidiana, fuera de los focos. Les llegará el momento de la reflexión y su escala de valores variará”.

Por su parte, Miranda aseguró que los recién rescatados sentirán “reexperimentación del hecho traumático mediante pesadillas, flashbacks, recuerdos repetitivos, embotamiento afectivo, etc. todo ello provocando en la persona al experimentarlo una ansiedad intensa”.

“Pero la intensidad y frecuencia de esta sintomatología dependerá de diversos factores, se incrementarán: si hay una historia familiar de trastornos psicopatológicos, algún rasgo de personalidad que implique bajo control emocional, etc. Como factor protector para que sea menos probable la aparición de esta sintomatología no deseada, sobre todo será muy importante que cuenten con una adecuada red social de apoyo (familiares, amigos, compañeros, etc.)”, agregó Miranda.

Integrar las malas experiencias

Este mismo psicólogo recalcó que la vuelta a la mina de estos profesionales dependerá de cada una de ellos. “La posibilidad de poder volver al trabajo puede ser muy distinta. Evitar todo lo que tenga que ver con la mina tampoco es una buena solución, puesto que necesitan integrar esa experiencia para poder seguir viviendo, pero esa reincorporación tendrá que ser muy vigilada y apoyada por psicólogos, en cuanto a la forma y el tiempo. Posiblemente algunos no puedan volver a trabajar en ello”.

Respecto a los cambios fisiológicos que podrían sufrir al volver a la superficie, Mónica Pereira sostiene que “el ciclo del sueño no está afectado porque se ha hecho un trabajo estupendo de planificación mientras estaban encerrados. Lo que sí tendrán que cuidar es la adaptación de sus ojos a la luz porque muchas de las células responsables de filtrar la luz se habrán perdido”.

“Los mineros tienen que contar con una disponibilidad psicológica más que con una atención continua durante seis meses, como propone el Gobierno chileno porque no todos van a reaccionar igual. Es importante que sepan que siempre que lo necesiten van a tener a un profesional disponible durante todo el tiempo que necesiten”, agregó Pereira.

Un año de tratamiento

Su colega, el doctor Miranda cree que el seguimiento psicológico debería durar “al menos un año. Aunque puede que el estado y/o evolución de algunos necesiten un tratamiento más prolongado si desarrollan trastornos que afecten a su salud mental. Dependerá de nuevo de su historial previo y de su capacidad de afrontamiento”.

Ambos coinciden en señalar que los especialistas deben centrarse en “ayudar a los mineros a volver a la normalidad. Ellos no son conscientes del impacto de su situación porque les han suministrado muy bien la información cuando estaban en la mina. Ahora van a ser héroes, cuando sólo sufrieron un accidente. Tienen que asumir una situación por la que ellos no hicieron nada para estar allí y esto es complicado”. “Su vida nunca será igual después de lo que han vivido. Se volverán más espirituales, valorarán más la familia. Readaptarán su vida a una nueva escala de valores”, agregó Pereira.

El doctor Miranda considera que “en la adaptación a lo cotidiano jugarán un papel básico su familia y seres allegados, deberán buscar un equilibrio entre muestras de apoyo, cariño, etc. con no restarles autonomía y capacidad de autocontrol, de forma que no se produzca una sobreprotección más allá de la imprescindible. Tienen que ayudar e invitar a la persona a que valore las distintas decisiones que puede tomar y qué consecuencias pueden derivarse de cada una de ellas. Debe sentir que puede tomar sus propias decisiones y que es responsable de éstas”.

Fuente: larazon.es


Publicado en Psicología Sucesos