Se considera un trastorno cuando las dificultades o problemas del sueño duran mucho tiempo y afectan toda la dinámica familiar. No consideraremos trastorno del sueño si las alteraciones están motivadas por factores externos concretos: cambio de domicilio, período vacacional, nacimiento de un hermano, etc.
Algunos de los trastornos del sueño más frecuentes son: