Los tranquilizantes y los somníferos son medicamentos que reducen la ansiedad mediante una acción depresora selectiva sobre el sistema
nervioso. Aunque su uso bajo indicación médica y por cortos periodos de tiempo es muy útil, a menudo se usan o se prescriben por periodos largos.
En esos casos se producen fenómenos de neuroadaptación y tolerancia, debido a ello su efectividad se reduce y el usuario tiende a incrementar las dosis, existiendo un relevante riesgo de dependencia.
La adicción o el consumo abusivo de tranquilizantes y somníferos ha
experimentado un notable incremento en los últimos decenios. Su
tratamiento implica no solo la desintoxicación de tranquilizantes, sino
también el abordaje de los problemas de fondo que dieron origen a su
prescripción.
La desintoxicación es relativamente compleja, debe
realizarse con estricto control profesional y puede requerir un ingreso
hospitalario en la Clínica Galatea. Existen en la actualidad tratamientos eficaces, tanto para evitar el síndrome de abstinencia, como para tratar la ansiedad y depresión que a menudo se hallan subyacentes. Suele ser imprescindible combinar el tratamiento farmacológico con un apoyo psicoterapéutico individual o grupal.
El tratamiento exige del paciente una constancia y continuidad, que
resultan imprescindibles para obtener resultados satisfactorios. Aunque se
experimenta de inmediato una relativa mejoria, los cambios más
satisfactorios suelen tardar unos dos meses en producirse. Si el
tratamiento se cumple correctamente, los resultados son habitualmente
plenamente satisfactorios.