El tabaquismo es el principal factor de riesgo evitable en los países desarrollados. Fumar mata a más personas que cualquier otra
droga, incluso mucho más que los accidentes de tráfico. El tabaquismo es, pues, un problema de salud pública. Pero lo más importante, el tabaco merma mucho la calidad de vida de todos los fumadores.
Son muchas las enfermedades derivadas del tabaquismo: cardiovasculares, pulmonares, neoplásicas, digestivas, etc. Pero también causa otro tipo de efectos, como el envejecimiento prematuro, la pérdida de gusto y olfato, la disminución del rendimiento deportivo, etc., y perjudica a otras personas como los hijos.
El deterioro causado por el tabaco es acumulativo, por eso cuanto antes se deje de fumar más se recupera. Dejar de fumar puede resultar difícil, pero es posible. Nunca es tarde para dejarlo, ya que a cualquier edad existen beneficios.
La dependencia al tabaco es muy compleja y requiere un tratamiento específico y personalizado que tenga en cuenta tanto la dependencia física como la psicológica.